Frente a la pizarra convencional
CMISC015.JPG

Con el uso periódico de la pizarra nos vamos ir poco a poco entusiasmando por las numerosas ventajas que nos ofrece. Principalmente por su conocimiento es sencillo y en pocas sesiones nos familiarizaremos con sus aplicaciones.

  • Reconocimiento de escritura y figuras. Cuantas veces hemos expresado; “es que no sé dibujar”, o pasábamos apuros para que las figuras geométricas no salieran medianamente bien. Estos y otras cuestiones como el reconocimiento de la escritura, son resueltas con las herramientas disponibles, el teclado en pantalla, la paleta de colores o la creación de figuras automáticas. Incluso, si estamos en una clase de lengua extranjera, podemos cambiar el idioma que viene por defecto y adaptarlo a nuestras necesidades.

  • Sin límites. Si la pizarra convencional se nos quedaba pequeña a la hora de escribir, y teníamos que borrar cuando estaba llena, con la PDI. este inconveniente se solventa, porque podemos desplazar la imagen de la superficie y ocultarla, teniendo siempre superficie disponible, además de poder crear nuevas páginas y movernos por ellas.

  • Guardar y continuar el trabajo. Aquellos dibujos, esquemas, fórmulas, etc., que teníamos que repetir en cada clase que asistíamos, ahora podemos guardarlo en nuestro dispositivo de memoria o pen drive, llevarlo consigo y exponerlo en donde quisiéramos. Es más, podemos continuar la sesión en donde nos habíamos quedado. ¿No es estupendo?

  • Adaptación. Dependiendo del interés del profesor y de la materia, podemos ir cambiando el fondo; un pentagrama, una superficie milimetrada, una pista de baloncesto, un mapa, etc.

  • Enviarlo. Se puede guardar el trabajo realizado. O si queremos imprimirlo, con sólo dar la orden tenemos en trabajo en papel. Qué queremos enviarlo en PDF por correo electrónico, no hay problema, el programa empaqueta las actividades planteadas, y les llega a aquellos alumnos que no pudieron asistir a la sesión.

  • Inmediatez. Necesitamos ampliar una información, o surge una duda, en un instante nos conectamos a Internet, y consultamos el gran archivo de información que es la Red. Ya tenemos lo que nos interesa, un texto, una imagen, en un breve intervalo lo seleccionamos y lo descargamos a nuestra pizarra.

  • Compatibilidad con Office. ¿Qué sucede con mis programaciones, actividades, presentaciones, hojas de cálculo que tenía elaboradas en programas de ofimáticas como Microsoft Office u Open Office? Los podré seguir utilizando debido a que el software es compatible, y los puede abrir en la pizarra y hacer anotaciones, modificaciones, y decidiré si quiero que éstas últimas permanezcan o no.

  • Recursos propios del programa; galería o clipart. En nuestra trabajo tenemos la posibilidad de insertar figuras, números, mapas, notas musicales, etc. que vienen prediseñadas. En este sentido es muy interesante del punto de vista educativo los archivos flash del que traen algunos ejemplos, y que también podemos incorporar desde Internet o traerlo en un lápiz de memoria, e incorporarlos al software de la pizarra.
  • Diseño. Si queremos crear nuestro propios tutoriales, con los grabadores de video o capturas que traen los programas y un micrófono podemos diseñar desde el ordenador de casa aquellas presentaciones o explicaciones que podemos reproducir en la pizarra de nuestra aula. ¿Y por qué no? Lo podemos compartir con nuestros colegas de departamento, o dejarlos en nuestro espacio de la Intranet del centro para que los alumnos puedan consultarlos.
  • Comunicar. El software de la pizarra permite su uso para realizar videoconferencia. Así podemos comunicarnos con otras aulas, con otros centros, y enseñar y compartir aquellos que estamos haciendo en nuestra pizarra.
  • Motivación tanto del profesor como del alumno; interés por aprender, por compartir, hace más atractivo la presentación de materiales, etc.